El soldado romano Obsidius lleva a su ciudad una piedra oscura y brillante que acaba de descubrir en Etiopía. Desde entonces se la llama, en su honor, «lapis obsidianus», la piedra de Obsidius: la obsidiana.
¿Quién era este misterioso personaje? Pocos testimonios nos lo cuentan, pero esta piedra volcánica se conocía mucho antes de llevar su nombre. Desde la prehistoria, todas las civilizaciones que disponían de obsidiana aprovecharon su filo y su poder reflectante. Las estatuillas antiguas le deben a menudo su mirada profunda.
En este artículo te llevamos a descubrir la obsidiana: sus características mineralógicas, por supuesto, pero también y sobre todo su lugar en la historia y sus virtudes y beneficios en litoterapia.
Características mineralógicas de la obsidiana
La obsidiana es una roca volcánica. Un enfriamiento brusco transformó el estado viscoso de la lava en una materia dura y vítrea. Una roca formada así no tiene tiempo de cristalizar y no presenta una estructura de átomos organizados: se dice que es amorfa.
Se compone principalmente de sílice y vidrio. Dura y quebradiza, la obsidiana presenta una fractura natural limpia y concoidea (de forma curva, cóncava o convexa) que hace que tallarla resulte relativamente fácil. Esta particularidad explica que se explotara tanto ya desde la prehistoria. Esta roca vitrificada no resiste el fuego: se funde y se hincha. Su dureza se sitúa entre 5 y 5,5 en la escala de Mohs.
Colores y variedades
Principalmente negra, la obsidiana presenta muchos otros colores debidos a pequeñas diferencias de composición o de naturaleza. La presencia de hematita da lugar a todos los matices de rojo, rojizo, caoba (mahogany) y marrón. La obsidiana verde suele contener cromo. Un principio de desvitrificación le da a veces reflejos dorados o plateados, causados por microburbujas de gas. Otra variedad espectacular presenta tonos irisados: se la llama obsidiana arcoíris, ojo celeste o también obsidiana mentogochol.

La más popular por sus virtudes decorativas sigue siendo la obsidiana copo de nieve. El vidrio de esta obsidiana está presente en enorme cantidad, pero unos cristales minúsculos de esferulita lo han reemplazado a pequeños toques, produciendo un bonito moteado gris blanquecino.
Los pequeños fragmentos de obsidiana, lisos y brillantes, del desierto de Arizona, en Estados Unidos, se conocen por su parte con el nombre comercial de «lágrimas de apache».
Procedencias y posibles confusiones
La obsidiana se encuentra cerca de las coladas o de los domos de lava de ciertos volcanes, ya se les suponga extinguidos o en actividad. Aparece en casi todos los continentes: en África, en América, en Asia y en Europa (en particular en Francia, en el Macizo Central).
La obsidiana puede confundirse con el ónix, la turmalina negra, la gadolinita… Históricamente se la ha asimilado por error al azabache. Aparte del color negro, las dos sustancias no tienen nada en común, puesto que el azabache procede de una descomposición vegetal.
Joyas y objetos de obsidiana
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Etimología de la palabra “obsidiana”
La obsidiana debe su nombre a esta frase, escrita por Plinio el Viejo en el siglo I d. C. en su célebre enciclopedia «Historia Natural»: «La piedra que fue descubierta en Etiopía por Obsidius…».
Este nombre propio viene de la palabra latina obsidio, que designa la acción militar de asediar. Está formada por la preposición ob (delante) y sedeo (estar, permanecer apostado). El general romano que lleva a cabo la gloriosa acción de levantar un asedio recibe en homenaje la obsidionalis corona, la corona obsidional.
En Francia, el nombre de la obsidiana aparece por primera vez en su forma moderna en una enciclopedia de principios del siglo XVIII. En los siglos anteriores se encuentra la forma “obsianne” y después “obsidiane”.
La historia de la obsidiana
El uso de la obsidiana por el ser humano se remonta a la prehistoria, a comienzos del Neolítico. Esta piedra negra y cortante constituye una buena alternativa al sílex. Se han encontrado raspadores, puntas de flecha y cuchillos de obsidiana de unos diez mil años de antigüedad, sobre todo en Mesopotamia y en Eslovaquia. Las civilizaciones de la Antigüedad perfeccionarán el uso de la obsidiana.
Egipto antiguo
Los egipcios fabrican con ella instrumentos quirúrgicos destinados a practicar trepanaciones o circuncisiones. También la utilizan para los sellos o como piedra ornamental, tallando vasos, copas y estatuillas. La mirada misteriosa de la máscara funeraria de Tutankamón cobra vida gracias a incrustaciones de obsidiana.

Roma antigua
Plinio el Viejo es el único que relata la anécdota del soldado romano que trajo piedras de Etiopía, hasta el punto de que algunos dudaron de su autenticidad. Sin embargo, la historia ha conservado, bien escondidas, las huellas de dos personajes de los ejércitos romanos llamados Obsidius.

Sea como fuere, al emperador Augusto le gusta la obsidiana, pues decide adornar el templo sagrado de la Concordia, erigido cerca del Capitolio, con cuatro elefantes esculpidos en esta roca. Se desconoce el tamaño de los paquidermos de piedra, ya que este edificio, antaño prestigioso, hoy no es más que ruinas.
Grecia antigua
La obsidiana griega aparece con el nombre de «piedra cinedios» entre los 24 artículos de un tratado de magia que data de los primeros siglos d. C.: las Kyranides. Inspirada en creencias caldeas y egipcias mezcladas con influencias cristianas, esta obra redactada en griego constituye uno de los lapidarios más antiguos y enigmáticos que han llegado hasta nosotros:
«La piedra cinedios era desconocida a causa de la dificultad de distinguirla: es la que se llama obsidiana: es la piedra de Saturno. Es de dos especies: una es mate y negra, la otra también negra, pero brillante como un espejo. Es esta última la que muchos desean, y no la conocen, pues es la piedra de la serpiente.»
Civilizaciones precolombinas
La obsidiana es omnipresente en las civilizaciones precolombinas. En América Central, el yacimiento arqueológico de Teotihuacán, cerca de Ciudad de México, ha revelado gran cantidad de herramientas de obsidiana. Los mixtecas, grandes maestros de la talla, la utilizan mucho, igual que los mayas y los aztecas. Llamada ixtete, itzli o teoteti, esta obsidiana procede principalmente de la montaña Itzepetld, o “colina de obsidiana”. Los conquistadores españoles la bautizarán como la Sierra de las Navajas, “la montaña de los cuchillos”.

Investida de poderes sagrados y mágicos, esta piedra negra ocupa un lugar destacado en los sacrificios humanos, extremadamente frecuentes, sobre todo entre los aztecas. Algunos rituales macabros se llevan a cabo con un afilado cuchillo de obsidiana. Para decirlo sin rodeos, ¡este instrumento sirve para abrir los pechos y arrancar los corazones! Paradójicamente, la obsidiana es también una piedra reconocida por sus virtudes cicatrizantes. Por eso se utiliza en litoterapia en forma de polvo.
En América del Sur, la obsidiana verde de la cordillera de los Andes es tallada por los incas. Con ella fabrican a menudo las famosas hachas afiladas que llevan tradicionalmente atadas a las muñecas. La obsidiana está presente también en sus ritos funerarios. Acompaña y protege al difunto en su tumba en forma de pequeños fragmentos tallados llamados el dinero de los muertos.

La obsidiana y los espejos
A la obsidiana se la ha apodado a veces «espejo de los incas», pero todas las civilizaciones la han utilizado con ese fin. En México, un espejo de obsidiana es el atributo adivinatorio del terrible dios azteca Tezcatlipoca (que significa «espejo humeante»).
Los egipcios y los griegos también conocieron los espejos de obsidiana antes de sustituirlos por bronce, plata o una variedad de hematita llamada especular. Y es que un espejo de obsidiana pulida sigue siendo oscuro. Según Plinio, «devuelve más bien las sombras de los objetos que los objetos mismos». Los pintores paisajistas explotaron durante mucho tiempo esta particularidad. Montado sobre un pie giratorio de caoba, el espejo devuelve una imagen en claroscuro que inspira al artista y le facilita el trabajo.
Estos «espejos negros» siguen encerrando una parte de misterio. Su poder mágico suele tener fama de maléfico. En el cuento de Blancanieves, la malvada reina posee uno. En la realidad, John Dee, célebre alquimista inglés del siglo XVI, lo utiliza para sus experimentos ocultistas: hoy puede verse en el British Museum de Londres.

En Europa, la obsidiana de un hermoso negro satinado hallada al pie del monte Hekla, en Islandia, se presta especialmente bien a la fabricación de estos espejos. Los telescopios irán equipados con ellos durante mucho tiempo. También se crean joyas de luto muy apreciadas con esta obsidiana, llamada corrientemente «ágata negra de Islandia».
Virtudes y beneficios de la obsidiana en litoterapia
La obsidiana, sobre todo la negra, desprende una poderosa protección, y se suele decir que se comporta como un escudo. Las energías negativas no se le resisten, pero debe utilizarse con precaución y normalmente se desaconseja para los niños.
Combate el malestar profundo haciendo resurgir a veces las viejas heridas de la vida responsables de ese estado. Por esta razón, la litoterapia la apoda a menudo la piedra de la verdad. El dicho de que «hay verdades que es mejor callar» no le va, porque esa toma de conciencia acaba resultando saludable. Solo hay que prepararse para ello.
En lo que respecta al equilibrio energético, la obsidiana actúa en primer lugar sobre el chakra raíz y el chakra del tercer ojo. En el plano zodiacal, la obsidiana se asocia a Capricornio y a Escorpio, aunque esta piedra negra aportará sus beneficios a todos los demás signos.
Beneficios contra los males físicos
La obsidiana se utiliza en litoterapia por sus virtudes fortificantes y calmantes. Puedes aplicarla directamente sobre la piel, por ejemplo para aliviar síntomas molestos, o bien llevarla encima en forma de piedra rodada, de pulsera o de collar.
Esta es la lista de sus principales virtudes en el plano físico:
- Alivia los calambres, los reumatismos, la artrosis y la artritis.
- Calma los dolores en general.
- Purifica la sangre y protege los riñones (buen efecto desintoxicante).
- Favorece una buena circulación sanguínea.
- Ayuda a la cicatrización de las heridas.
- Calma las irritaciones y las alergias.
- Fortalece el organismo en general.
- Calma las náuseas y las irritaciones intestinales.
Ten en cuenta que los elixires de obsidiana quedan reservados únicamente al uso externo, para los problemas dermatológicos o, con la obsidiana azul, para los ojos.
Beneficios sobre la psique y las relaciones
La obsidiana es también una piedra de protección, que protege de las energías negativas absorbiéndolas. Se utiliza con esa intención, pero no solo. Aporta claridad y calma la mente igual que lo hace con el cuerpo. Con esa idea, se aconseja llevar la obsidiana, esta bella piedra semipreciosa, en forma de joya, como una pulsera o un collar.
Estos son los principales beneficios que aporta en el plano mental y espiritual:
- Favorece la paz interior.
- Aclara los pensamientos confusos.
- Disipa las ilusiones vanas
- Anima a la reflexión.
- Calma los estados de ansiedad.
- Facilita la introspección.
- Ayuda a la meditación profunda.
Puedes colocar una obsidiana en tu casa: combatirá las energías negativas, absorberá la contaminación y favorecerá el bienestar de quienes viven en ella.
Particularidades de los colores y variedades
Hay que señalar que las obsidianas se presentan en varios colores: negra, azul, moteada, arcoíris, caoba… Cada piedra posee así características propias, según su coloración.
- Los tonos marrones y caoba producen efectos más suaves que la negra.
- La azul calma las irritaciones de los ojos; también se recomienda específicamente para los trastornos del lenguaje y del comportamiento.
- Las doradas y las plateadas son muy eficaces para la comprensión de las cosas y la meditación.
- Las obsidianas copo de nieve aportan dulzura y sosiego.
- Las obsidianas arcoíris favorecen la elevación del alma disipando las influencias negativas.
- Las pequeñas lágrimas de apache alivian las penas.
Las piedras que combinan con la obsidiana
Se puede utilizar la obsidiana en combinación con otras piedras con las que casa especialmente bien, mientras que otras conviene evitarlas. Como suele ocurrir, las primeras piedras con las que combinarla son las del mismo color. Aquí, por tanto, la obsidiana negra se combinará con el ónix, el azabache y la turmalina negra para reforzar sus efectos respectivos. La combinación de la obsidiana con el cuarzo cristal de roca también refuerza los efectos de la primera, pues el cuarzo desempeña su conocido papel de piedra amplificadora.

Entre las combinaciones menos conocidas, pero especialmente eficaces, está la de la obsidiana negra y el cuarzo rosa. Esta pareja se utiliza con fines de protección y funciona como un escudo contra las energías negativas.
También puedes combinar la obsidiana con la amatista. La idea aquí es combinar las virtudes en apariencia opuestas de las dos piedras para abrir nuevos caminos a tu evolución espiritual.
Por último, toma nota de las combinaciones que hay que evitar con la obsidiana. Se desaconseja combinar la obsidiana con el ojo de tigre, porque las dos piedras tienen efectos contradictorios. Mientras la obsidiana sirve para absorber las energías negativas, el ojo de tigre las rechaza.
Purificación y recarga
La obsidiana se purifica simplemente bajo el agua corriente. Es posible descargarla bajo un chorrito de agua del grifo, pero para evitar cualquier derroche aconsejamos más bien dejarla en remojo en un cuenco de agua durante la noche (mejor un recipiente de material natural, tipo vidrio, porcelana o cerámica).
La obsidiana se recarga preferiblemente con la luz solar. Puedes dejarla media jornada en el alféizar de una ventana expuesta al sol, tanto por la mañana como por la tarde. A diferencia de otros minerales, la obsidiana no teme una luz natural demasiado fuerte. Al contrario, se cargará de energía, que te devolverá cuando la lleves o la uses en tus sesiones de meditación o de sanación con piedras y cristales.






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