Poderosa piedra de protección, la epidota es una piedra fina de la familia de los silicatos, más concretamente del grupo de los sorosilicatos. Generalmente de color verde, este preciado mineral presenta también diferentes matices que le confieren todo su encanto. Aunque su origen sigue siendo relativamente misterioso, las propiedades y virtudes de la epidota ofrecen numerosos beneficios tanto a nivel físico como psíquico.
Características de la epidota
Propiedades mineralógicas de la epidota
Esta piedra semipreciosa de gran calidad se encuentra principalmente en rocas metamórficas o hidrotermales, rocas metasomáticas de contacto o rocas sedimentarias como la caliza. Se forma a baja temperatura, pero bajo alta presión, como ocurre en el contacto con el magma eruptivo.
| Grupo | Silicatos, subgrupo de los sorosilicatos |
| Sistema cristalino | Monoclínico |
| Composición | Silicato de calcio, hierro y aluminio, posibles trazas de magnesio o manganeso. Fórmula química: Ca2(Fe,Al)Al2(SiO4)(Si2O7)O(OH) |
| Colores | Verde a marrón verdoso, verde amarillo, posibles trazas de rojo, amarillo o matices rosados |
| Densidad | Entre 3,33 y 3,5 |
| Dureza | Entre 6 y 7 |
| Transparencia | Opaca a transparente |
| Brillo | Resinoso a nacarado |
| Forma | Cristales prismáticos, isométricos, tabulares, maclas, drusas |
| Yacimientos | Numerosos: Estados Unidos, Francia, Madagascar, Noruega, Pakistán, Austria, Mozambique, Alaska, Austria, Birmania, Brasil, China, Irlanda, América del Sur (Perú), Rusia |

¿De dónde viene el nombre «Epidota»?
La piedra epidota debe su nombre al griego epidosis, asociado a la noción de haber recibido un aumento, una adición, un complemento. La Encyclopédie Universalis relaciona, por su parte, este calificativo con las «secciones transversales de los cristales, a menudo paralelepipédicas».
Esta gema fue descrita por primera vez en Francia en 1801 por el abate y mineralogista René Just Haüy, cofundador (junto con Jean-Baptiste Romé de L’Isle) de la cristalografía geométrica y de la gemología. En 1874, se descubrieron otros yacimientos de estas piedras semipreciosas en las montañas de Unaka, en el sur de Estados Unidos. En homenaje a este lugar, la epidota fue bautizada entonces como unakita. Más tarde, su color verde pistacho le valió también a este mineral el nombre de pistacita.
Historia y orígenes de la piedra epidota
La historia y los orígenes de esta gema no son, lamentablemente, muy conocidos. Los primeros cristales de epidota habrían sido descubiertos, sin embargo, en Francia en 1801 en Bourg d’Oisans, un municipio situado en la región de Rhône-Alpes, por el mineralogista René Just Haüy. Se presume que fue el autor de los primeros escritos relativos a esta piedra. Otros yacimientos de este mineral semiprecioso habrían sido hallados posteriormente en las montañas de Unaka, en el sur de Estados Unidos, en 1874.
No existen, hasta la fecha, vínculos que relacionen la epidota con mitos o tradiciones particulares. No obstante, su uso en litoterapia es habitual en numerosos países y ha demostrado su eficacia desde hace muchos años.
Virtudes y propiedades de la epidota en litoterapia

Propiedades y beneficios físicos
La piedra epidota es conocida ante todo por sus virtudes de protección física, tanto a nivel corporal como de los bienes materiales. En efecto, esta piedra tiene la capacidad de absorber las ondas electromagnéticas. Sus altas vibraciones actúan también sobre el conjunto del cuerpo y los diferentes sistemas que lo constituyen. Es una aliada valiosa para el funcionamiento del sistema inmunitario y del sistema nervioso. Contribuye además a la regeneración de los tejidos, la sangre y las distintas células.
Esta gema también es reconocida por equilibrar las energías a nivel del corazón y contribuir al buen funcionamiento de todo el sistema cardiovascular. Presenta igualmente efectos beneficiosos a nivel de la glándula tiroides, del sistema digestivo (más concretamente sobre el hígado y la vesícula biliar), de las glándulas suprarrenales, y puede también reducir ciertas afecciones relacionadas con la vejiga.
Dinamizante, la epidota aporta energía, ayuda a combatir la fatiga y puede acelerar los procesos de convalecencia. Permite también al cuerpo eliminar más fácilmente las toxinas y las grasas, lo cual puede favorecer la pérdida o estabilización del peso. Además, el alto contenido en calcio de su composición química la hace muy útil en caso de problemas relacionados con la estructura ósea, como la descalcificación de los huesos o los problemas articulares.
El color de los cristales de epidota está también fuertemente vinculado a lo femenino. Así, estos minerales pueden actuar favorablemente sobre los problemas de fertilidad en las mujeres, así como sobre la regulación de los ciclos menstruales y el proceso de ovulación. La piedra epidota contribuye también al embellecimiento y la regeneración de la piel y el cabello.
Propiedades y beneficios psíquicos
Piedra espiritual, la epidota resulta propicia para la meditación, facilitando así el trabajo de introspección y de desarrollo personal. Puede también favorecer el aumento de las capacidades extrasensoriales o incluso la visualización de vidas pasadas.
Cristal vinculado a la positividad y a la confianza en uno mismo, la epidota aleja los sentimientos de malestar y permite recuperar la fuerza y la calma interior. Puede ayudar a superar las pruebas de la existencia actuando como protagonista de la propia vida, y a desarrollar sentimientos de gratitud. Es también una piedra de abundancia y de suerte que atrae energías positivas, favorables a la prosperidad en todos los ámbitos de la vida.
Estos minerales semipreciosos pueden igualmente ayudar a desprenderse de elementos perturbadores como ciertos patrones familiares o relaciones perjudiciales. Permiten así llevar una vida con mayor presencia y autenticidad. Particularmente beneficiosa tras una separación, la epidota alivia también las penas del corazón.
Esta conexión con el corazón se presta también al recentramiento y permite conocer mejor las propias necesidades. La piedra epidota favorece los sentimientos de amor y comprensión hacia uno mismo y hacia los demás. Impulsa una comunicación sincera y empática, lo cual puede permitir mejorar las relaciones interpersonales.
¿Cómo utilizar la epidota en litoterapia?
Los cristales brutos de epidota se utilizan muy a menudo por su efecto neutralizante sobre las ondas electromagnéticas. Puedes, por ejemplo, colocarlos cerca de dispositivos conectados (Wi-Fi, Bluetooth). Estos minerales suelen ser de tamaño suficientemente grande como para difundir sus energías por toda una habitación, incluso cuando su presencia tiene únicamente una finalidad ornamental. La epidota se talla, de hecho, frecuentemente en forma de pequeñas estatuas o budas decorativos.
Las piedras finas, rodadas o pulidas de epidota también se utilizan en joyería para la fabricación de joyas en piedras semipreciosas y naturales. Pulseras, anillos, colgantes: se encuentran en todas las formas y para todos los gustos. Este formato de minerales es también apreciado en tratamientos terapéuticos. Las pequeñas piedras de epidota pueden colocarse sobre diferentes chakras, llevarse encima durante el día o sostenerse en la mano unos minutos para una necesidad específica.
Por último, los elixires de piedra a base de epidota pueden resultar también muy beneficiosos. Para aprovechar los beneficios de los minerales y según el efecto deseado, basta con beberlos o aplicarlos sobre la piel.
Chakras, piedras y signos astrológicos asociados a la epidota

¿Con qué chakras está asociada la epidota?
La epidota tiene la particularidad de actuar sobre el conjunto del cuerpo. No obstante, es a partir del chakra del corazón desde donde sus altas vibraciones circulan, de manera aún más íntimamente ligada al chakra del plexo solar y al chakra raíz.
¿Qué piedras asociar con una epidota?
La epidota puede asociarse con numerosas piedras del mismo color o vinculadas a los mismos chakras. Entre ellas, podemos mencionar la calcita, la magnetita, la actinolita, el diópsido, la titanita, el granate andradita o la turmalina.
También puede asociarse con las otras variedades de epidota: la piemontita (roja con matices rosados o marrones); la allanita (negra o marrón); la tawmanita (verde intenso); la zoisita, o incluso la clinozoisita. Igualmente puedes utilizar la epidota con un grupo de piedras del mismo medio de origen (feldespato albita, clorita, granate, prehnita, vesubianita, etc.).
¿Con qué signos astrológicos está asociada la epidota?
Puedes utilizar la epidota con total tranquilidad sin importar tu signo de nacimiento. Sus vibraciones son beneficiosas para todos, particularmente para los signos de Géminis, Libra y Virgo.
¿Cómo purificar y recargar una epidota?
La limpieza y purificación de las piedras debe realizarse con esmero. Para purificar una epidota, puedes sumergirla unas horas en agua desmineralizada, ligeramente salada. También puedes optar por purificar tu piedra con incienso o salvia.
Para recargar las piedras de epidota, puedes elegir una exposición de unas horas al sol o sobre un agregado de cuarzo recargado. Enterrarla bajo tierra es también posible, pero llevará más tiempo.

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