La azurita es una piedra cuya magnífica gama de azules se despliega entre el azur, el índigo y el ultramar. Existe en forma de masas compactas, pero sobre todo de cristales ricos en múltiples facetas de aspecto prismático. Translúcida y de brillo vítreo, la piedra azur se transforma a menudo en malaquita con el paso del tiempo. Varios lugares del mundo producen los cristales de azurita, en particular en Australia y en Francia.
Propiedades mineralógicas de la azurita
| Grupo | Carbonatos básicos |
| Sistema cristalino | Monoclínico |
| Composición | Carbonato básico de cobre |
| Colores | Azul ultramar denso, azul índigo claro |
| Densidad | 3,77 a 3,79 |
| Dureza | 3,5 a 4 |
| Transparencia | Translúcida |
| Brillo | Vítreo |
| Formas | Cristales o masas compactas en eflorescencia |
| Yacimientos | México, Rusia, Arizona, Marruecos |

Las variedades de azurita
Rara vez pura en su estado bruto, la azurita se asocia con facilidad a los minerales circundantes y se metamorfosea habitualmente en malaquita. En la naturaleza, la azurita y la malaquita se encuentran a menudo entremezcladas, ya que su composición química y su sistema cristalino son idénticos. Se denomina entonces a esta variedad con sus dos nombres yuxtapuestos. La crisocola, la azurmalaquita o la benita forman combinaciones específicas de azurita y malaquita.
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Etimología de la palabra “azurita”
Los griegos la llamaban «kuanos», antecesora de la palabra «cian». Entre los romanos, esta piedra se conocía bajo las denominaciones de coerulum o armenium. Fue solo a principios del siglo XIX cuando surgió el origen de su nombre actual a través del término persa «lazhward». Este último designa el color azul del mismo modo que, por extensión, un cielo azur evoca ahora las tonalidades de la azurita. Fue François Sulpice Beudant, geólogo especializado en mineralogía, quien le otorgó este nombre de azurita.
La historia de la azurita
Los primeros usos de la piedra azul
Los rastros originales del uso de este mineral provienen del Antiguo Egipto, una civilización que data de más de 3000 años antes de nuestra era. Los egipcios, conscientes de la belleza y la intensidad de su color, extraían la azurita para fabricar pigmentos. Estos se integraban luego en pinturas y obras de arte. Los historiadores también han sacado a la luz el uso de esta piedra en las civilizaciones griega y romana.
Edad Media: colores y simbolismos
En la Edad Media, las tonalidades azuladas de la azurita, entonces llamada coerulum, no habían perdido nada de su renombre. La piedra se utilizaba entonces, en particular, para colorear los manuscritos. Por el lado de América Central, la civilización maya, que vio el fin de su era en el siglo XVI, ya atribuía a la azurita virtudes metafísicas. Simbolizaba la sabiduría del corazón, así como una forma de conexión entre el hombre y una inteligencia superior.
Ayer y hoy
Desde al menos el siglo XVIII, la azurita es apreciada por los pintores, los artesanos joyeros y los coleccionistas. Su tendencia a virar al verde malaquita, en determinadas condiciones, la convierte en una piedra delicada de trabajar y de conservar.
Las propiedades de la azurita en litoterapia

La litoterapia percibe la azurita como el símbolo mineral de la intuición. La piedra que abre los horizontes de lo posible y amplía las potencialidades extrasensoriales. Representación de lo divino y de lo místico, este mineral de propiedades sutiles coquetea con el universo de lo mágico y de lo inexplicado.
La azurita entra en resonancia con el signo astrológico de sagitario. Ávido de experiencias, de mente abierta y sensible, el sagitario ama los viajes interiores y las aventuras. La azurita lo guía en su búsqueda de sentido y aumenta su clarividencia.
Sus propiedades están vinculadas a tres chakras en particular. La azurita entra naturalmente en armonía con el chakra del tercer ojo. Este representa la intuición y el pensamiento; se sitúa en la fuente del diálogo entre lo material y lo espiritual. Es a través del chakra corona como la piedra índigo visita su vínculo con lo divino y favorece el viaje astral. Por último, el chakra de la garganta se beneficiará de los efectos de la azurita en caso de trastornos del habla de origen nervioso.
Virtudes de la azurita contra los males de origen físico

Una aliada de la memoria
Por su acción equilibrante sobre las células del cuerpo humano, la azurita reúne la potencia de todas las memorias microcelulares. Se convierte entonces en catalizadora de los recuerdos al favorecer las conexiones sinápticas y activar la buena salud de la memoria.
Un potente antiinflamatorio
Este mineral se utiliza habitualmente en litoterapia para combatir las inflamaciones y limitar los perjuicios de la actividad microbiana. Se atribuye a su elevado contenido en cobre este efecto antiinflamatorio.
Ángel guardián de la salud
La azurita es considerada por los litoterapeutas como una herramienta valiosa para detectar y analizar las disfunciones del cuerpo humano. Detecta los desequilibrios, explora los orígenes de los males y permite generar una especie de balance holístico. Mediante esta acción preventiva, actúa como una piedra protectora de la salud.
Factor de curación posoperatoria
Esta piedra aporta una fuente de energía considerable en múltiples contextos. Se recomienda en particular su uso en los contextos posoperatorios. Aporta la fuerza y el optimismo necesarios para una convalecencia óptima.
Virtudes de la azurita contra los males de origen psíquico y psicológico

Activación de las capacidades espirituales
La azurita refuerza nuestro vínculo con la parte espiritual presente en nosotros. Revela los misterios de la intuición y nos acerca a nuestras sensaciones. A través de su acción sobre las fronteras de nuestra conciencia, esta piedra revela nuestros pensamientos, purifica el espíritu y libera nuestros bloqueos. Nos ofrece, así, una visión nueva de nosotros mismos y de nuestra vida.
En conexión con lo divino
La litoterapia atribuye a la azurita un potencial de vínculo con lo divino, levantando el velo sobre una forma de telepatía. Al recurrir a los recursos de este mineral, las personas atraídas por el cosmos y en búsqueda de verdades fundamentales realizarán apasionantes viajes espirituales.
Anclaje y meditación
La piedra azur nos acerca más a nuestras percepciones y sensaciones. Nos ayuda a encontrar un anclaje y a alcanzar el estado meditativo. Las sesiones de meditación, asociadas a la azurita, son beneficiosas tanto para el equilibrio psicológico como físico.
Liberación de las fobias
La azurita es también un elemento valioso para luchar contra los fenómenos fóbicos. Pone de relieve los modos de pensamiento automáticos y ayuda a desprenderse de ellos para eliminar sus efectos nocivos en materia de miedos irracionales.
¿Qué piedras asociar a la azurita?

En el marco de su impacto sobre el chakra del tercer ojo, la azurita se combina armoniosamente con el lapislázuli o la cianita. La proximidad de sus energías y de sus colores refuerza su acción conjunta.
En el ámbito de la intuición, las propiedades de la azurita se armonizan con las de la amatista y la labradorita de forma exponencial. Se podrá aconsejar la crisocola para acompañar y magnificar las vibraciones de la azurita. Por último, con vistas a un viaje interior, la asociación de la turmalina negra resulta acertada para orientar el espíritu.
¿Cómo purificar y recargar la azurita?
Las piedras utilizadas en litoterapia se benefician de ser regularmente recargadas y purificadas. Es una manera de aportarles el cuidado necesario para intensificar y focalizar su poder vibratorio. De este modo podrás seguir disfrutando de todos sus beneficios.
Al tener una composición cercana a la de la malaquita, se evitará dejarla en el agua de forma prolongada. No obstante, puedes purificarla pasándola bajo el agua corriente durante unos minutos, antes de secarla cuidadosamente. También puedes utilizar un método de purificación de las piedras alternativo, como el incienso o la sal.
Para recargar tu azurita, podrás colocarla sobre una drusa de cuarzo, en el corazón de una geoda de amatista, o simplemente exponiéndola a la luz natural del sol o de la luna.

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