Antaño se la imaginaba surgida de las olas como una ofrenda dejada por los dioses del océano, Poseidón, Tritón y demás nereidas. La realidad es aún más mágica que la mitología ya que las aguamarinas color de olas nacen de las profundidades de la Tierra. Algunas, entre las más bellas, se alzan sobre el techo del mundo : el Himalaya. En Pakistán, los antiguos designaban las minas, casi inaccesibles, de Chumar-Bakar « el dominio de las hadas ».
La aguamarina, refrescante como el agua clara, nos llega de los hornos de nuestro planeta. Su bonito nombre le fue dado en el siglo XVI; anteriormente se la denominaba « berilo » como muchas otras. Sin embargo, su color llama la atención y le confiere una distinción particular. « Los berilos más bellos son aquellos que imitan el agua de mar » escribe Plinio en el siglo I de nuestra era.
Joyas y objetos de aguamarina
Características mineralógicas

La aguamarina, compuesta de sílice, aluminio, cobre, berilio y hierro, se clasifica entre los ciclosilicatos. Su dureza es de 7,5/8 en una escala de 10. Presenta un bello brillo y puede ser transparente a translúcida.
La aguamarina forma parte de la familia de los berilos, compuesta también por la preciosa esmeralda y otros tres minerales mucho más comunes: la goshenita incolora, la morganita de tonos rosados y el heliodoro amarillo.
El hierro más o menos oxidado da su color a la aguamarina, azul o verde y de distintos matices claros u oscuros. Muy excepcionalmente puede presentar diminutas inclusiones minerales que provocan un efecto tornasolado o un asterismo. El tono azul oscuro « laguna profunda » es el más apreciado en la actualidad. Para obtenerlo, se emplean con frecuencia métodos artificiales de resultados inestables: calentamiento a 450° de piedras consideradas demasiado claras o verdosas, o irradiación de neutrones y rayos gamma.
Los yacimientos más importantes y renombrados se encuentran en Brasil y Pakistán. Los demás lugares de extracción se sitúan en Australia, en Asia (Birmania, China, India, Sri Lanka), en África (Kenia, Madagascar, Mozambique, Namibia, Nigeria, Tanzania, Zambia, Zimbabue), en Estados Unidos y en Rusia. En Francia, hay yacimientos en Chanteloube (Lemosín), Échassières (Auvernia) y La Villeder (Bretaña).
La aguamarina es un constituyente menor de las rocas graníticas y pegmatíticas; también se encuentra en los yacimientos aluviales. La aguamarina se presenta a veces acompañada de otros minerales: la lepidolita, la espesartina o sus primas, la morganita y el heliodoro. En Pakistán, se encuentra a veces sobre la moscovita.

Se la puede confundir con: la cianita, la euclasa, la apatita o el topacio y la turmalina azul. El nombre de aguamarina se asocia a veces a denominaciones erróneas o engañosas tales como: “aguamarina oriental”, “de Brasil”, “de Siam”, e incluso “aguamarina sintética”, que generalmente es una espinela sintética.
Extracción de la aguamarina y piedras célebres
La extracción de cristales de muy grandes dimensiones es posible, pero suele tratarse de especímenes opacos de tono grisáceo poco atractivo que no sirven para la joyería. La belleza no es el único interés de la aguamarina. Uno de los metales que entran en su composición, el berilio, posee propiedades muy apreciadas en la industria. Este elemento de baja densidad, raro y resistente, se emplea en la aeronáutica y en la energía nuclear.
La denominación Santa María (por el nombre de una mina brasileña) se reserva a las aguamarinas más bellas. La Santa María Maxixe, aún más buscada, es una aguamarina de un azul profundo que palidece con la luz.
La piedra de calidad más grande, con un peso de 110 kg, fue descubierta en 1910 en Marambaia, en Minas Gerais, Brasil. De ella se tallaron numerosas gemas con un peso total de 100.000 quilates. En la misma región, en el yacimiento de Pedra Azul, se extraen desde 1957 aguamarinas de curiosos relieves atormentados de un azul profundo.

La aguamarina brasileña más célebre se llama Dom Pedro. De una increíble claridad azulada, esta piedra de 2 kg es la aguamarina tallada más grande. El obelisco cristalino se expone desde 2012 en el museo de historia natural de Washington, el Smithsonian Institute. Dom Pedro convive con otra maravilla, el diamante Hope, tallado a partir del célebre « diamante azul », joya de la corona de Francia adquirida por Luis XIV.
Las aguamarinas de Pakistán están reconocidas desde hace mucho tiempo como unas de las más bellas. Las condiciones extremas de extracción y de transporte limitan su adquisición y exposición en Occidente. No obstante, desde hace algunas décadas aparecen con regularidad especímenes de colección; se conoce por ejemplo el « Manhat Tan » de curiosas formas geométricas.
Etimología y significado de la palabra “aguamarina”

“Aguamarina” procede del latín aqua marina, que significa literalmente “agua de mar”. En francés, la forma occitana aiga, aigue (agua) se reencuentra en aiguière, una especie de jarra de la Edad Media, y en el nombre de la ciudad del Gard : Aigues-Mortes (aguas muertas).
El término “aguamarina” designa en primer lugar el color (agua de mar) de la piedra. Así se habla de « berilo aguamarina ». No fue hasta el siglo XVI cuando el sabio Blaise de Vigenère llamó definitivamente a esta piedra « una aguamarina ».
Cabe señalar que la forma inglesa del término se mantuvo muy cercana a la forma latina original “aqua marina“. En inglés, aguamarina se dice así “aquamarine“, en una sola palabra.
La aguamarina a través de la historia
La aguamarina en la Antigüedad
No siempre resulta fácil reconstruir la historia de la aguamarina en la Antigüedad, pues a veces existen confusiones. Los egipcios, los griegos y los romanos sabían distinguir entre una esmeralda, un zafiro y una aguamarina. Los romanos denominaban a las crisocolas « angites » o « callaïs » y a las aguamarinas « berilos ».
En el antiguo Egipto, la aguamarina, denominada « zeberdjed », se extraía en las mismas minas que la esmeralda (« zemroud »), en los alrededores de Asuán, en el monte Zabarah. Sus colores varían del verde intenso al verde muy claro y presentan una limpidez casi perfecta. Mucho menos estimadas que las esmeraldas, las aguamarinas se asociaban no obstante con frecuencia a ellas.
La dureza de las aguamarinas es propicia al arte del entalle (grabado en hueco), que se practicaba habitualmente en Egipto, Grecia y sobre todo en Roma, donde el grabado de la esmeralda estaba prohibido. Los artistas firmaban sus obras; así, Quintillius realizó un Neptuno montado sobre caballos marinos, e Hyllus representó un Hércules bebedor sobre una aguamarina destinada al cruel emperador Cómodo (siglo II después de Cristo).

El más célebre de estos grabados sigue siendo el entalle de Julia realizado en el siglo I después de Cristo por el escultor griego Evodos. Representa a la hija del emperador Tito. Esta magnífica aguamarina mide 5 cm de altura por 4 de anchura; muy clara y transparente, es una de las gemas antiguas más bellas que han llegado hasta nosotros.
La aguamarina en la Edad Media
En la Edad Media, el entalle se montó en una suntuosa composición de joyería. El conjunto tomó el nombre de Escrain (relicario) de Carlomagno; su nieto, el rey Carlos el Calvo, lo donó a la abadía real de Saint-Denis. El retrato de Julia, rodeado de zafiros y perlas, coronaba una reja de oro cubierta de piedras preciosas. Esta obra maestra de la orfebrería carolingia lamentablemente desapareció; solo perduran algunos grabados y la cima del tesoro: la antigua aguamarina grabada rodeada de joyas medievales. El entalle de Julia se conserva así en el Gabinete de Medallas de la Biblioteca Nacional de París.
En el siglo XIII, el grimorio titulado « Los secretos admirables del Gran Alberto » se atribuye, quizá erróneamente, al fraile dominico Alberto Magno, célebre naturalista. Puede que el autor viera el entalle de Julia, pues la descripción que hace de la aguamarina se le acerca sorprendentemente: « de color pálido y transparente como el agua… ». Añade: « con él (el berilo), no se teme a ningún enemigo, se ganan todos los pleitos. También vuelve a los niños estudiosos e inteligentes ». Este libro que describe las « virtudes mágicas de los minerales » conoció un gran éxito durante siglos.

La aguamarina tendría, pues, efectos benéficos ligados la mayoría de las veces a la transparencia del agua y al mar. Con ella, todo se vuelve claro: la vista, las ideas y también el futuro, ya que las bolas de cristal de aguamarina son muy apreciadas en la videncia. Pero no son las únicas propiedades que se le atribuyen a la aguamarina… ¿Cuáles son los beneficios y las virtudes que se atribuyen en litoterapia a este bello cristal azul?
Las virtudes de la aguamarina en litoterapia
La aguamarina es una piedra apaciguadora; refuerza el amor naciente (se ofrece con frecuencia como anillo de compromiso) y consolida el amor de las parejas existentes. Su color de mar en calma siempre la ha dedicado a los viajes marítimos sin contratiempos. Es la piedra de los marineros, a quienes protege del ahogamiento, y de todos los navegantes.
La aguamarina alinea todos los chakras. Está más particularmente asociada al chakra del corazón y al chakra de la garganta, que permite purificar. Se dice de ella que es la piedra de los Libra, de quienes constituye la piedra de la buena suerte. Pero también está asociada a los signos astrológicos de Acuario, de Piscis y de Géminis.
Los beneficios de la aguamarina contra las dolencias físicas

En el plano físico, la aguamarina es conocida por su capacidad para reforzar el sistema inmunitario; posee un efecto tónico general. Armoniza el funcionamiento de las glándulas endocrinas (tiroides, hipófisis…), es beneficiosa para la linfa y refuerza el sistema inmunitario en general. Calma la fatiga ocular y alivia los dolores dentales.
Corazón, hipertensión arterial y enfermedades de la sangre
La aguamarina es conocida por su capacidad para regular el ritmo cardíaco y por sus efectos benéficos sobre el sistema sanguíneo. Se la recomienda en caso de hipertensión arterial, de enfermedades de la sangre y para reforzar el corazón en general.
Mareo por movimiento y náuseas
Piedra de protección de los viajeros, la aguamarina alivia el mareo por movimiento. Está especialmente recomendada para el mareo. De manera general, ayuda a calmar las náuseas.
Sistema respiratorio, garganta, cuerdas vocales y laringe
La aguamarina tiene una influencia favorable sobre el conjunto del sistema respiratorio. Está indicada en caso de infección de las vías respiratorias, anginas, bronquitis, tos. Es beneficiosa para las amígdalas, la laringe, la garganta y fortalece las cuerdas vocales. También ayuda a aliviar las manifestaciones alérgicas: fiebre del heno, sinusitis.
Alergias de la piel y erupciones cutáneas
La aguamarina ayuda a calmar las dermatosis: eczema, psoriasis y acné. Si sufres alergias de la piel, puedes preparar un elixir de aguamarina. Deja en remojo tu piedra en un vaso de agua toda la noche. Aplica la loción varias veces al día sin frotar (conservar en frío una semana).
Los beneficios de la aguamarina sobre el psiquismo y las relaciones

Las vibraciones suaves y reposantes de la aguamarina favorecen la comunicación, la ternura y desarrollan la sensibilidad. Favorece los oficios artísticos, aporta inspiración y elocuencia, y aumenta la capacidad de expresión.
Angustias y ansiedad
Sus vibraciones apaciguadoras permiten calmar la ansiedad, así como la tensión nerviosa y emocional, para dar lugar a la paz interior. También se recomendará a las personas propensas a las angustias.
Intelecto
La aguamarina es beneficiosa para el cerebro y permite conservar la juventud del espíritu. Aguza el intelecto, clarifica la percepción y favorece los estudios. Estimula un pensamiento lúcido y clarividente. Se la recomienda especialmente en situación de examen oral.
Valentía y comunicación
La aguamarina favorece la comunicación, la tolerancia y la ternura, y acrecienta el sentido de la responsabilidad. También es una piedra conocida por la valentía que proporciona. Disminuye el estrés. Por estas razones, se la recomienda muy especialmente en situación de examen oral.
¿Qué piedras asociar con la aguamarina?
Como los demás minerales de sanación, la aguamarina puede asociarse a otras piedras para maximizar sus efectos. Su energía suave y apaciguadora combina bien con el lapislázuli, la turquesa, la amazonita, el larimar o el jade.
Purificación y recarga
La aguamarina se purifica bajo el agua corriente o sumergiéndola en un recipiente de vidrio o de barro lleno de agua destilada o salada. También puedes purificarla con incienso. Se recarga simplemente al sol o sobre una drusa cristalina.






Deja una respuesta