
Cada día comprobamos que la vida y el universo están hechos de una infinidad de colores. Ante esa exuberancia cromática, nuestro vocabulario se queda corto: ¿cómo expresar con unos cientos de palabras todos los matices de luz que llenan nuestro día a día?
Por comodidad, aislamos unos “colores principales”, de los que los demás son variaciones o mezclas. A esos colores básicos hay que añadir el blanco y el negro que, hablando con propiedad, no son colores.
El blanco contiene la totalidad del espectro luminoso. En cierto modo es la luz misma, y cuando se suman todos los colores lo que se obtiene es blanco. El negro, en cambio, es ausencia de color: captura la totalidad del espectro luminoso.
Color de las piedras y longitud de onda
Cuando la luz golpea una superficie ocurren dos cosas: una parte del espectro luminoso es absorbida por el objeto y la otra parte es reflejada por él. Esa segunda parte es la que vemos y la que da origen al color.
Cuando una piedra absorbe toda la luz, es negra. Cuando la refleja por completo, es blanca. Entre esos dos extremos cabe toda la multitud de los colores. Y cuando una piedra es transparente, la luz la atraviesa del todo (bueno, casi del todo, ¡si no sería invisible!). El color de una piedra viene determinado, por tanto, por la parte del espectro luminoso que refleja.










Cada color corresponde a una longitud de onda y, por tanto, a una vibración distinta. Al reflejar una parte de la luz, la piedra emite una vibración determinada, y es la calidad de esa vibración la que se busca por la influencia que tiene sobre la mente y el efecto que produce en el cuerpo.
Algunos colores nos calman, otros nos avivan. Según lo que se busque, se elige una piedra de un color o de otro. Una persona colérica evitará las piedras rojas. Alguien demasiado poco realista, las amarillas.
Significado simbólico del color de las piedras
El significado de los colores cambia según las culturas. Por eso te aconsejamos dejar hablar a tu intuición para sentir la vibración que te aportará sus beneficios. Al final, solo tú puedes sentir el color de una piedra como más o menos benefactor.
Los colores primarios: azul, amarillo, rojo
Con estos tres colores se puede crear el conjunto de los colores del espectro luminoso. De ahí que se les llame “colores primarios”.
El azul es el color del mar y del cielo
Se lo asocia a la vez con la espiritualidad y con la materialidad. Simboliza así el cuerpo, atrapado entre la abstracción y la materia, igual que el agua está atrapada entre el cielo y la tierra. Encuentra nuestra selección de piedras azules, como la sodalita o el lapislázuli, haciendo clic en la imagen de arriba.
El rojo es el color de la sangre y del fuego
Es el color del dinamismo, de la energía, del valor, de la fuerza. No invita a la reflexión sino a la acción. Es al mismo tiempo el color de la pasión y del amor. El rojo es el color de la vida en su dimensión más voluntariosa y más potente. Las piedras rosas, como el cuarzo rosa, son una versión más suave y más serena.
El amarillo es el color del sol y del oro
Es a la vez el color del intelecto, de la mente, de la inteligencia, y también el de la alegría y la dicha. Empuja hacia la abstracción y la espiritualidad. Ilumina y ayuda a tomar decisiones. El citrino forma parte de las piedras amarillas.
Los colores secundarios: verde, naranja, violeta
Los colores secundarios nacen de la mezcla de dos colores primarios.
El verde se compone de amarillo y azul
Simboliza la vida en su aspecto cíclico, como el crecimiento de las plantas. Es calmante y, por ser el color del renacer perpetuo, portador de esperanza. Simboliza dulzura, armonía, equilibrio. Puedes encontrar ejemplos de piedras verdes aquí.
El naranja se compone de rojo y amarillo
Es el color de los placeres materiales, del trato cordial, de la amistad, de la espontaneidad. Es estimulante y energizante, aunque bastante terrenal y poco dado a lo intelectual. Encuentra nuestra selección de piedras naranjas.
El violeta se compone de rojo y azul
Es a la vez el color de la sabiduría y el de lo mágico. Es el color del misterio y arrastra hacia el sueño. Es un color de reflexión más que de acción. La más representativa de estas piedras violetas es la amatista.
Los demás colores: blanco, negro, gris, oro, plata
En las culturas no occidentales, la simbología del blanco y del negro suele estar invertida. El símbolo del Yin y el Yang es quizá el más adecuado para hacernos entender que estos dos valores, aun estando en extremos opuestos del espectro luminoso, se complementan a la perfección y representan un equilibrio.
El blanco es la luz en todo su espectro, la luz sin alterarEs la síntesis de todos los demás colores y representa la pureza, el conocimiento, el saber, la espiritualidad. El cuarzo cristal de roca, translúcido, se considera una piedra blanca. Haz clic en los enlaces siguientes para encontrar por un lado las piedras blancas y por otro los minerales transparentes.
El negro es el color que absorbe toda la luzEs a la vez protector, tranquilizador y símbolo de tinieblas, de muerte. Retiene toda la luz dentro de sí: es profundo, espeso, denso. Es el color de lo serio y de lo solemne.
El gris es el color del matiz, del término medio, del equilibrio entre el negro y el blancoEs pragmático y refuerza los efectos de los colores, que comparados con él parecen aún más vivos.
El oro es un amarillo brillante. Aviva las cualidades del amarillo. Simboliza la riqueza espiritual y tiene una irradiación potente.
La plata es un gris brillante. Su riqueza es discreta, pero su fuerza es grande y tiene un marcado efecto estimulante.
¿Cómo elegir el color de tu piedra?
Aunque hay efectos universales propios de los colores (el azul calma e invita a la reflexión, el rojo tonifica y empuja a la acción, el amarillo templa e inspira espiritualidad…), el efecto de cada uno depende del equilibrio energético de cada persona. Si el aura de alguien está muy marcada por un color, habrá que contrarrestarlo con una piedra de color contrario para recuperar el equilibrio.
Según el equilibrio propio de cada uno, el color de una piedra inspirará cosas distintas a quien la lleva. Por eso conviene, en la medida de lo posible, dejarse guiar por la intuición a la hora de elegir la piedra. Cerrando los ojos y soltándote unos instantes, podrás visualizar el color que más te conviene ahora mismo. ¿Qué color ves al hacer esta pequeña prueba? Una persona verá verde, otra azul, otra amarillo. Según tus necesidades, te sentirás más o menos atraído por cada uno de los colores.










Cuando quieras usar nuestro buscador de piedras, concéntrate primero en la propiedad que buscas. Las piedras adecuadas, que a menudo son de varios colores, aparecerán en la página de resultados. A partir de ahí, deja que la piedra te elija tanto como tú la eliges. Si alguna te atrae de forma especial, es que te está llamando. Escúchate y la elección se hará sola.
¿No sabes por dónde empezar? Prueba, por ejemplo, eligiendo tu piedra de la suerte. Resulta que las ágatas, con fama de traer buena suerte, existen en una variedad infinita de colores. Tendrás donde elegir y podrás dejarte guiar con el pequeño ejercicio que acabamos de ver.












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